En 2026 se conmemoran 100 años desde que el Ejército Mexicano abrió sus puertas al deporte de alto rendimiento, una decisión que marcó el inicio de una sólida tradición en el impulso y formación de atletas que han representado al país en las máximas competencias internacionales.
La participación de deportistas militares en el ciclo olímpico se remonta a 1926, cuando México organizó los primeros Juegos Centroamericanos y del Caribe. Desde entonces, la institución ha mantenido presencia constante en justas regionales, continentales y olímpicas, consolidándose como un semillero clave del alto rendimiento nacional.

Actualmente, el Ejército cuenta con 100 atletas de alto rendimiento integrados en 22 selecciones nacionales. El objetivo inmediato está trazado: iniciar el camino rumbo a los Juegos Olímpicos Los Ángeles 2028, con la primera escala competitiva en los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, en República Dominicana.
“Nuestros atletas comparten los valores que distinguen a los integrantes de las Fuerzas Armadas; disciplina, valor, perseverancia, espíritu de cuerpo y lealtad”, señaló Leticia Yañez, Coronel de Educación Física y Deportes, al destacar la formación integral que reciben los deportistas dentro de la institución.

A lo largo de este siglo, figuras de talla internacional han sido respaldadas por el Ejército Mexicano, entre ellas la triple medallista olímpica María del Rosario Espinoza, la multicampeona mundial Paola Longoria, el clavadista olímpico Osmar Olvera o el patinador Donovan Carrillo, ejemplos del alcance y la proyección del programa deportivo castrense.
A un siglo de distancia, el Ejército Mexicano reafirma su compromiso con el deporte como herramienta de desarrollo, disciplina y orgullo nacional, con la mira puesta en seguir aportando talento y resultados en el escenario internacional.



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